Lecciones del emprendedor desenfocado

Opinión personal

Una de las cosas que más me gustan de Whitepaper es la oportunidad que tengo de conocer y platicar, largo, con grandes empresarios y emprendedores. En cada una de estas pláticas me he quedado con aprendizajes que, al menos para mí, son sumamente valiosos. Cuando se puede, trato de destacarlos dentro del artículo principal, pero hay ocasiones, como esta, en la que creo que vale la pena enumerarlos en un artículo adicional.

Sin más, esto es lo que me llevé yo de la entrevista:

  1. Arranca ligero. En un mundo que nos gusta hacernos complejos y sofisticado - en donde muchos emprendedores en lo primero que piensan es en cuánto van a invertir en sus oficinas y en armar grande equipos - Calico se fue personalmente a cada ciudad, a contratar un ecotaxista, con un proceso de lo más humano y simple. Tampoco es como que tenía muchas alternativas: no tenía ni tiempo, ni recursos de más para invertir. Y por supuesto pudo haber fallado. Pero no fue así. Lección: keep it simple. Arranca ligero.

  2. Sin miedo. Esta es muy trillada, pero aquí hay un caso real de auto disrupción. Tomar una decisión radical, que estás consciente que va a tener efectos negativos en tu negocio actual - una decisión con la que vas a ganar menos dinero - eso es una decisión disruptiva. Sacar un producto que va a reemplazar al tuyo, como lo hicieron con el switch, en lugar de las tarjetas, es una decisión disruptiva. Podríamos alegar que era evidente que si no lo hacían ellos mismos, alguien se los iba a hacer. Aún así, todos los días vemos casos, en otras industrias, en donde los líderes no son capaces de tomar este tipo de decisiones.

  3. Buena fe, sin complicaciones. ¿Por qué no hablarle al dueño de la empresa, para que me amplíe la línea? ¿Por qué no decir que sí, cuando surge la oportunidad de crecer por todo el país? Con una actitud que para algunos podría sonar ingenua, pero que yo leí como una actitud de proceder de buena fe, Calico ha conseguido muchas cosas. Esto a su vez logra que se sienta como una actitud transparente, y que otras personas confíen en él. No se inventa tantas historias a sí mismo. Cuando me contaba la historia de cómo terminó armando un consorcio para meterse a la industria de los trenes, él solo, con plena naturalidad, dijo “…y entonces, ¿pues por qué no meterme a esto de los trenes?”, y siguió la conversación como si nada. Lo interrumpí. “Se me ocurren 300 razones por qué NO meterte a la industria de los trenes”. Él nada más se río, y siguió “sí, pero mira, ya conocía X y a Y, y los trenes ecológicos son el futuro, y si lo logramos va a ser espectacular…”. Natural. Sin complicaciones.

  4. Dejar hacer. Hay un momento en que se dio cuenta que se había hecho obsoleto a sí mismo. Con la llegada de Jaime, cuenta que a los seis meses se dio cuenta que todo lo que quería asegurarse de que se estuviera haciendo en Diestel, ya se había hecho. Sintió que lo correcto era entonces dejar hacer, y así lo hizo. Esto permitió que Diestel siguiera creciendo, y él por su lado a explorar los nuevos negocios.

…y ahí sigue la historia.