La regia que generó $11 billones de dólares de valor

La regia que generó $11 billones de dólares de valor

A finales de 2017 Arca Continental acordó pagar unos $12 millones de dólares para adquirir Brío, un startup regiomontano que tenía más de 10 años construyendo soluciones tecnológicas para los ‘changarros’.

José González Macín, fundador y director general de Brío (antes Barared) buscaba “empoderar” a los dueños de las tiendas de esquina para que pudieran hacer mejores negocios: la plataforma de Brío les permitía ofrecer servicios adicionales — como recargas de teléfonos, pagos de servicios, etc. — además de ayudarles a manejar sus inventarios, conocer mejor a sus clientes y tener información acerca de sus operaciones.

En el momento de la transacción, Brío estaba disponible en unas mil ‘tienditas’. Pero para el actual CEO de Arca — Arturo Gutiérrez, y quien había liderado la negociación para comprar Brío — aquí había un enorme potencial. Un año después, la plataforma estaba ya funcionando en 5 mil 200 puntos, y para finales de 2019 estaba en 11 estados y más de 10 mil tiendas.

Arca tiene que prepararse para el futuro.

Más de 200 mil millones en 18 años

Arca Continental es una empresa muy conocida en Monterrey. Es el segundo embotellador de Coca Cola más grande en América y uno de los más importantes del mundo. Cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores. Es una empresa enorme, con más de 60 mil empleados.

Pero hay datos que, salvo para analistas y especialistas en el segmento financiero, son quizás menos evidentes. Lo más relevante es dimensionar la generación valor que ha logrado la empresa en los últimos 18 años.

Procor, de la familia Barragán era un muy importante embotellador de bebidas de Coca Cola basado en Monterrey. En 2001 se fusiona con Arma, de la familia Arizpe (Saltillo) y Argos, de la familia Fernández (Chihuahua). Nace Arca.

En ese momento es un empresa que vende $13 mil millones de pesos, el 99% de los cuales viene de comercializar bebidas en México. El valor de la empresa es, en diciembre de 2002, de $16 mil millones de pesos.

En 2003, Luis Lauro González Barragán y Eduardo Elizondo — ambos parte de la familia Barragán — le ‘echaron el ojo’ al entonces director general de Sigma Alimentos, Francisco Garza Egloff. Lo convencieron de unirse como CEO de Arca.

Quince años después, las ventas de la empresa — ahora Arca Continental — llegarían a los $156 mil millones de pesos anuales, y solamente el 38% provienen de México. Hoy la empresa vale alrededor de $190 mil millones de pesos — $174 mil millones más que en 2002 — y en este período sus accionistas se han repartido alrededor de $41 mil millones de pesos en dividendos.

Las familias Barragán, Grossman, Fernández y Arizpe mantienen el control por medio de un fideicomiso que ostenta el 47% de la totalidad de las acciones de la empresa, aunque las familias por su parte también son propietarias en lo individual de otros paquetes accionarios — de acuerdo con información oficial, en 2018 entre las cuatro familias mantienen el 67% de las acciones (otro 25% está distribuido entre el público inversionista y el 8% restante es propiedad de The Coca Cola Company).

Agua que cura princesas

Este año se cumplen 125 años de la creación de Topo Chico, como una marca de agua mineral. En ese entonces — 1895 — San Bernabé, en donde se encuentra el manantial, era una zona más bien turística, famosa por sus aguas termales. Según la mitología de la empresa, en algún momento de la historia una hija de Moctezuma, que tenía una enfermedad incurable, recobró su salud gracias a los manantiales de la zona…y la leyenda se popularizó.

Arca fue creada a partir de Topo Chico, y de ahí se mantuvo siempre como una de las marcas emblemáticas en el portafolio de la empresa. Pero con el crecimiento de las bebidas de The Coca Cola Company, Topo Chico fue quedándose como una bebida más bien regional, limitada a Monterrey y zonas aledañas.

Pero hoy, Topo Chico es una de las marcas que crece más rápidamente. Una combinación de factores en el entorno facilitan este proceso: mayor conciencia por la salud (y con ello, más interés en bebidas sin azúcar), el mercado de nostalgia, y particularmente de los inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos, y finalmente el interés de comunidades de moda — ‘hipsters’ — por marcas con trayectoria y con una imagen diferente. El equipo en Arca Continental vio una oportunidad y apostó fuertemente.

En 2020 esperan vender unos $3 mil millones de pesos de Topo Chico. Si bien esto representa apenas aproximadamente un 2% sobre las ventas registradas en 2018, sería sin embargo doblar el monto generado en 2017 — $1,500 millones de pesos. La marca tiene unos 30 años en EUA, pero es ahora cuando crece de manera muy contundente, y ese país representa ya algo así como el 45% del total de las ventas.

Su distintiva ‘huella digital’ — una bebida altamente carbonatada, que resalta sabores — le ha ayudado a convertirse en uno de los principales jugadores en el mercado norteamericano. En el estado de Texas es ya el líder en el segmento de aguas importadas — con un 68% de participación de mercado — y dejando atrás marcas de enorme ‘legacy’ en ese país, como lo son Perrier y San Pellegrino. A nivel nacional, en EUA tiene ya el 14% de participación de mercado, y ahora que es impulsada directamente por The Coca Cola Company, es muy probable que la tendencia continúe acelerándose. Considerando que toda Topo Chico se embotella en Monterrey, este crecimiento será muy relevante para Arca.

Un futuro con menos ‘Cocas’

La historia de generación de valor de Arca Continental es extraordinaria. Pero no todo es perfecto, y ahora tiene que continuar adaptándose a una nueva realidad. Existe una fuerte tendencia en contra de los productos con alto contenido calórico: México tiene un un fuerte problema de obesidad y diabetes, y Nuevo León es de los estados más afectados.

La realidad de la empresa es ya muy diferente. En 2002 las ‘cocas’ y los refrescos de sabor representaban prácticamente al 98% de la empresa; hoy son el 70%, y el resto de los productos — empezando por el agua — son cada vez más relevantes.

Pero todavía les queda camino por recorrer. Gutiérrez, el nuevo CEO, tiene el reto de crecer sin depender de las bebidas azucaradas.

Y está todo el tema de las nuevas tecnologías. Gutiérrez encabezó el esfuerzo por invertir en Brío, y es evidente que la empresa busca más oportunidades de inversión e innovación que puedan ayudarles a convertirse en una organización cada vez más moderna. Habrá que ver el resultado de estas apuestas.