Inflación, ¿déjà vu?
Economía Presente: la opinión de Juan Carlos Calderón
En México la inflación se resiste a bajar, y recientemente, en febrero de 2026 llegó a 4.02%, quedando arriba del límite superior del rango objetivo del Banco de México. También la inflación subyacente lleva meses elevada, arriba del 4%. La guerra en Irán podría incrementar los precios de energéticos, fertilizantes, transporte y alimentos. Preocupa el recuerdo de 2021 cuando Banxico tardó en reaccionar en subir las tasas y cuando lo hizo, lo tuvo que hacer con mayor intensidad y velocidad que si hubiera actuado a tiempo.
Los dos componentes de la inflación y lo que nos dicen
El INPC (índice nacional de precios al consumidor) se divide en inflación subyacente (mercancías y servicios, excluidos bienes volátiles), e inflación no subyacente, que incorpora productos agropecuarios, energéticos y tarifas gubernamentales. La subyacente es el termómetro estructural, representa el 76.5% de la ponderación de la inflación, la no subyacente es el componente más volátil y había dado un largo respiro hasta el mes de febrero.
El choque externo: la guerra en Irán
El 28 de febrero de 2026 Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del suministro mundial de petróleo, se encuentra prácticamente cerrado. El Petróleo Brent cerró arriba de $103 dólares por barril el 30 de marzo, un alza de más del 40% y desde el inicio del conflicto.
La Mezcla Mexicana de Exportación subió de $66 a $93 dólares por barril en cuatro semanas, lo que ayuda a Pemex, pero México importa cerca del 60% de sus gasolinas, y el diésel. El gobierno dispone del mecanismo de estímulos al IEPS para reducir el incremento al consumidor, como ocurrió en 2022, aunque tiene un costo fiscal significativo lo que puede afectar las finanzas públicas que ya tienen un déficit elevado. El factor clave será la duración del conflicto: un choque breve tendría efectos transitorios; uno prolongado puede tener efectos de mediano plazo en la inflación no subyacente. Esto podría llevar a Banxico a subir tasas.
La lección de 2021: el costo de reaccionar tarde
El ciclo inflacionario anterior fue una lección para Banxico, empresarios y consumidores. En febrero de 2021, con la inflación general en 3.5%, la Junta de Gobierno redujo la tasa a 4.0%. La inflación escaló rápidamente: de 4.0% promedio en el primer trimestre de 2021 a 6.0% en el segundo. Banxico inició alzas en junio, tarde y de forma gradual, calificando los choques de “transitorios”. El propio banco reconoció después que “las presiones inflacionarias derivadas de la pandemia han sido de mayor magnitud y duración de lo que pensábamos.”
Las consecuencias fueron severas. En septiembre de 2022 la inflación general llegó a 8.8% y la subyacente a 8.3%, niveles no observados en dos décadas. Banxico tuvo que ejecutar 15 alzas consecutivas, llevando la tasa de 4.0% a 11.25%: 725 puntos base. Los costos de esta decisión tardía todavía se ven reflejados en índices de morosidad y en afectaciones a diversos sectores.
Banxico hoy: breve pausa y nueva bajada
El 5 de febrero de 2026, la Junta de Gobierno decidió por unanimidad mantener la tasa en 7.00%, la primera pausa desde junio de 2024. Sin embargo, el 26 de marzo el banco central redujo la tasa a 6.75%. La decisión fue dividida, con tres votos a favor y dos en contra. La mayoría valoró el peso de la debilidad económica, el tipo de cambio y el grado de restricción monetaria acumulado.
El lenguaje del comunicado también cambió de tono. Antes Banxico decía que “valoraría realizar ajustes adicionales” (plural); ahora dice que valorará “la pertinencia y el momento de realizar un recorte adicional” (singular). Adicionalmente, Banxico ajustó al alza sus proyecciones de inflación desde el primero al tercer trimestre de 2026 por la mayor presión no subyacente y la reducción más gradual de lo previsto en servicios. La convergencia a la meta de 3% se mantiene en el segundo trimestre de 2027.
Las similitudes con el 2021 son: respuesta tardía de Banxico a inflación subyacente, shock geopolítico e inicio de presiones inflacionarias en algunos países. Las diferencias son que ahora la tasa de interés es más alta que en el ciclo anterior y que no hay hasta ahora disrupción de la cadena de suministro. Por lo pronto, solo hay disrupción en el transporte de petróleo.
Una vez más Banxico califica la inflación como transitoria. Adicionalmente parece que la junta de gobierno cada vez piensa menos en su mandato único: “preservar el valor de la moneda nacional, es decir, mantener una inflación baja y estable”.
¿Qué hacer?
La inflación persistente y elevada genera muchos daños: afecta más a los más pobres y en general a los que no tienen activos, además puede elevar las tasas de interés. Como empresarios hay que estar atentos al costo de nuestros insumos y el precio de nuestros productos. Suena sencillo pero esta ecuación es la que afectara la nuestra demanda, margen y rentabilidad. Así mismo es importante mantener la ecuanimidad y recordar que vivimos en un sistema interconectado donde las decisiones de uno afectan a muchos. Actuar con responsabilidad, asertividad, calma y empatía, serán clave en esta nueva etapa.
Juan Carlos Calderón Guzman es el fundador de ARVO Capital.


